28 mayo, 2026

Anatomía de un quiebre: la guerra digital entre Caputo y el bloque Menem-Karina

El esquema de gobernabilidad hiperconcentrado que caracteriza a la administración de Javier Milei ha ingresado en su fase de mayor tensión interna. La acusación pública lanzada por el asesor presidencial Santiago Caputo contra el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem —a quien vinculó de forma directa con la gestión de una cuenta anónima dedicada a desgastar la gestión oficial—, expone una fractura estructural dentro del denominado «triángulo de hierro». El estallido de este conflicto, lejos de ser un hecho aislado en las redes sociales, representa la manifestación superficial de una disputa profunda por el control de las cajas estratégicas del Estado y la conducción de la botonera política del oficialismo en este 2026.

Las variables ocultas: de la SIDE a la crisis de gestión

Para comprender la virulencia del enfrentamiento entre la facción que responde a los libertarios puros («los celestiales») y el esquema de los Menem amparado por Karina Milei, es necesario analizar tres factores determinantes que debilitaron los puentes internos del Gabinete:

  • La batalla por el control de la Inteligencia: El verdadero punto de inflexión político se produjo días antes de la disputa digital. La Secretaria General de la Presidencia logró imponer a un aliado estratégico, Sebastián Pareja, al frente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. Este movimiento otorga al sector de Karina Milei el poder legal para auditar los fondos reservados y las operaciones de la SIDE, un organismo que Santiago Caputo conduce en las sombras a través de segundas líneas, quebrando el equilibrio de fuerzas interno.
  • El desgaste por el «caso Adorni»: La vulnerabilidad del Jefe de Gabinete, investigado por la Justicia por presunto crecimiento patrimonial irregular, actúa como un disolvente en la cohesión del espacio. El pedido público de la jefa del bloque de senadores, Patricia Bullrich, exigiendo la declaración jurada de Adorni, funcionó como un primer síntoma del quiebre. En el entorno de Caputo leen que el bloque de los Menem utiliza el flanco débil de la gestión para avanzar casilleros en el organigrama ministerial.
  • La guerra de la «tropa digital» y el contraespionaje de redes: El uso de capturas de pantalla y el rastreo de enlaces de navegación que detonaron la baja de la cuenta @PeriodistaRufus demuestran que ambos sectores utilizan herramientas de inteligencia digital para espiarse mutuamente. La endeble explicación técnica enviada por Menem a los grupos de WhatsApp de ministros y diputados no logró disipar la sospecha de que el titular de la Cámara Baja financiaba una estructura de «fuego amigo» para horadar la figura de Caputo mientras este se encontraba en Washington tejiendo lazos con la administración Trump.

Perspectivas de una disputa sin árbitro

La gravedad de la crisis radica en la parálisis del propio Presidente para laudar en la interna. El silencio de Javier Milei, quien se limitó a convalidar de forma genérica las explicaciones cruzadas, consolida un escenario de desconfianza permanente en la mesa política del Gobierno. Las consecuencias de esta desatada interna impactarán de forma directa en el Congreso, donde Menem debe garantizar la cohesión de los bloques aliados en un momento de extrema fragilidad legislativa. La confirmación de que la desconfianza mutua se instaló en el núcleo duro del poder vaticina una reconfiguración de fuerzas de cara al segundo semestre, donde el equilibrio de la gestión nacional dependerá de la capacidad de convivencia entre un asesor que retiene el aparato comunicacional y un sector celestial que se atrinchera en los resortes institucionales del Estado.