28 mayo, 2026

La licuación de la base previsional: las causas detrás de la pérdida de haberes en las jubilaciones

El sistema previsional argentino ha ingresado en un proceso de polarización de ingresos inédito. Un exhaustivo informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), bajo la dirección del economista Nadin Argañaraz, expone que la política de estabilización implementada por la gestión de Javier Milei ha generado una marcada asimetría entre los beneficiarios del sistema: mientras los haberes medios y altos consolidaron una recuperación real en lo que va de 2026, los sectores más vulnerables arrastran una pérdida del 10,3% en su poder adquisitivo respecto a noviembre de 2023, acumulando un retroceso equivalente a casi dos sueldos enteros.

La variable oculta: el congelamiento del bono como ancla fiscal

La causa fundamental de esta distorsión metodológica y distributiva radica en la naturaleza de los componentes del ingreso de los sectores de menores recursos, desagregada de la siguiente manera:

  • El anclaje del bono compensatorio: El haber mínimo se compone de la jubilación base (atada a la fórmula de movilidad indexada por inflación) y un bono extraordinario congelado en $70.000. Al mantenerse fijo mientras el resto de los precios de la economía continuó su avance, este refuerzo funcionó como un ancla fiscal que licuó el ingreso real de la base de la pirámide previsional. Para empatar la capacidad de compra de finales de 2023, el bono debería haberse actualizado a $120.000, elevando el ingreso mínimo de los $450.000 actuales a un piso de $500.000.
  • La paradoja de los haberes medios: Quienes perciben ingresos equivalentes a tres jubilaciones mínimas no reciben bono y, por ende, sus haberes se ajustaron plenamente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En abril, este segmento requería $1.058.762 para equiparar el poder de compra del inicio de la gestión libertaria y efectivamente percibió $1.140.859, consolidando una mejora real del 7,8%.

El análisis histórico del IARAF demuestra que este deterioro es de carácter estructural y atraviesa distintas administraciones. En los últimos ocho años, la pérdida acumulada para un jubilado de la mínima equivale a 17,3 ingresos mensuales, traduciéndose en un recorte de $11,4 millones a valores actuales.

Ganadores y perdedores de la transición macroeconómica

El fenómeno previsional se inscribe dentro de una mutación más amplia del mercado de trabajo y la estructura productiva en 2026. La desaceleración inflacionaria convive con una fuerte corrección de tarifas de servicios públicos por la quita de subsidios, un esquema que impacta con mayor dureza en los presupuestos de los hogares de menores ingresos, donde la canasta alimentaria y los servicios esenciales absorben la totalidad de los recursos.

En paralelo, el mercado laboral muestra signos de precarización estructural: por cada 10 empleos formales privados destruidos desde el inicio del ciclo económico actual, solo se generaron 6 nuevos puestos bajo la modalidad de monotributo. Según el análisis del IARAF, la macroeconomía argentina experimenta una reactivación selectiva —con una proyección de crecimiento del 3% del PBI para este año— traccionada exclusivamente por sectores extractivos y de capital intensivo como el petróleo, el gas y la minería amparados bajo el RIGI, un esquema que genera divisas y estabilidad cambiaria para el Banco Central pero que posee una baja elasticidad para derramar empleo de calidad y recomponer de forma inmediata los ingresos del sector pasivo.