28 mayo, 2026

Efecto Belgrano campeón: cómo Córdoba consolida su modelo de gestión ante el escenario nacional

El consagratorio triunfo de Belgrano de Córdoba ante River Plate en el estadio Mario Alberto Kempes —que coronó el primer título nacional en la historia del club— activó de inmediato una sutil capitalización política en los despachos del Centro Cívico. El gobernador Martín Llaryora instruyó a su mesa chica a evitar una sobreatención discursiva del logro deportivo para no enemistar al electorado de River en el interior provincial, pero ordenó apuntalar la idea de que la «secuencia completa» del evento fue viable gracias al modelo de gestión del cordobesismo, un activo que el oficialismo buscará plebiscitar en las próximas elecciones de 2027 frente al avance del esquema libertario.

Para el peronismo provincial, la pacífica movilización de más de 50.000 personas validó la vigencia de la «marca Córdoba» y de la denominada economía naranja, un modelo de emprendedurismo motorizado por el soporte estatal que el llaryorismo contrapone a las tesis de desregulación absoluta de la Casa Rosada. La exitosa contención del evento funcionó además como un espaldarazo político para el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, el miembro del gabinete con mayor exposición ante el recrudecimiento de los delitos urbanos de carácter social. Con el objetivo de refrescar el perfil de una fuerza que acumula más de dos décadas en el poder, Llaryora ya proyecta una agenda contracíclica que incluye nuevas inversiones edilicias en el estadio mundialista y la negociación de nuevas finales nacionales para antes del cierre del año en curso.

La trastienda del Kempes también expuso el meticuloso control de daños que ejerce el gobernador. Llaryora eludió un encuentro presencial y la consecuente fotografía institucional con el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, para blindar su imagen de las derivaciones judiciales del AFAgate y evitar asociaciones con el entramado del kirchnerismo bonaerense. Esta rigidez estética se extremó tras el impacto reputacional que el caso de las denuncias patrimoniales del jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, le infringió a la administración de Javier Milei. Ante ese espejo, el mandatario cordobés bajó una directiva taxativa a sus funcionarios de máxima prolijidad en las cuentas públicas, en momentos donde el diseño del cronograma electoral de 2027 empieza a delinearse en torno a los meses de otoño.

En el plano estrictamente legislativo y electoral, el Panal lee la victoria deportiva y el escenario nacional como una ganancia integral frente a los «pituquitos de Recoleta», un relato que se vio reforzado por el rechazo de los diputados cordobeses al recorte del régimen de Zona Fría, una medida que el oficialismo denuncia como un claro beneficio discrecional hacia el Área Metropolitana de Buenos Aires ($AMBA$). Con las encuestas locales registrando un retroceso en la imagen presidencial, Llaryora busca forzar el posicionamiento de los senadores de la oposición local, particularmente de Luis Juez, exigiéndole que vote en defensa del bolsillo de los usuarios de gas de la provincia. El oficialismo mediterráneo apuesta de este modo a la atomización del arco opositor, especulando con que el regateo interno de La Libertad Avanza y las fisuras éticas del gobierno central terminen distanciando al líder del Frente Cívico de la estructura libertaria.