Bajo la superficie de unidad del «Partido Cordobés», las placas tectónicas han comenzado a moverse. Mientras Martín Llaryora profundiza su perfil peronista para consolidar su liderazgo nacional, sus principales socios extrapartidarios —Myrian Prunotto (UCR), Juan Pablo Quinteros (ex Juez) y Darío Capitani (PRO)— enfrentan una encrucijada vital. Con el camino de regreso a sus partidos de origen bloqueado y un justicialismo que reclama mayor protagonismo de cara a 2027, estos «aliados» han pasado de ser la novedad de la transversalidad a buscar estrategias urgentes para no quedar a la intemperie política. La pregunta en los pasillos del Panal es una sola: ¿fue el Partido Cordobés una reforma estructural o solo una exitosa estrategia de supervivencia electoral?
El análisis de los movimientos de la «mesa de los tres» revela métodos distintos para un mismo objetivo: llegar con peso propio al próximo turno electoral.
1. Myrian Prunotto: Armado propio y la mirada en la Capital
La vicegobernadora radical es quien muestra el perfil más autónomo. Consciente de que el «purismo» del PJ local suele ser hostil con los extraños, Prunotto ha lanzado su propio sello: IDEAS.
- Estrategia: Ante el hostigamiento que recibe en redes sociales por parte de sectores del peronismo, la vicegobernadora apuesta a la gestión territorial y a construir una estructura que le permita negociar desde una posición de fuerza.
- El objetivo 2027: Aunque se muestra orgánica a Llaryora, su mirada está puesta en la intendencia de Córdoba o en una proyección que no dependa exclusivamente de la generosidad del PJ. Su mensaje a los «haters» es claro: «Nosotras seguimos en la calle resolviendo problemas reales».
2. Juan Pablo Quinteros: «Llaryorismo en sangre» y gestión de alto riesgo
A diferencia de Prunotto, el ministro de Seguridad ha optado por mimetizarse con el núcleo duro del gobernador. Sin partido propio tras su ruptura con Luis Juez, Quinteros juega la carta de la lealtad total.
- Estrategia: Se rodeó de segundas líneas del «peronismo paladar negro» para blindar su gestión. Sabe que el Ministerio de Seguridad es un «matafuego» constante, pero también un trampolín electoral si logra mostrar resultados en una de las áreas más sensibles para los cordobeses.
- Perfil: Quinteros no arma «por afuera», sino que busca consolidarse como el candidato «extrapartidario pero propio» para la intendencia capitalina, emulando los modelos de éxito de gestores como Pullaro en Santa Fe.
3. Darío Capitani: El autónomo de la Agencia y el pago chico
El expresidente del PRO hoy al frente de la Agencia Córdoba Turismo mantiene un perfil bajo pero estratégico. Su situación es particular, ya que las agencias —creación histórica de De la Sota— están bajo la lupa de austeridad de Llaryora.
- Estrategia: Capitani mira con atención la peronización del gabinete y, al igual que Prunotto, analiza la creación de un espacio propio o un retorno triunfal a Villa María, su base territorial, bajo un acuerdo amplio que le permita pelear la intendencia que le fue esquiva contra Accastello.
4. El contexto: El factor Milei y el 2027
La irrupción de La Libertad Avanza y figuras como Gabriel Bornoroni cambian las reglas del juego. Llaryora se pregunta ahora: ¿Necesito a los radicales adentro o me sirven más afuera para dividir el voto opositor?
- El giro al PJ: En los últimos meses, el gobernador ha priorizado el lazo con intendentes peronistas y sindicalistas. El envío de jefes comunales al encuentro de relanzamiento del peronismo federal en Parque Norte confirma que el ADN del gobierno vuelve a sus bases para resistir el avance libertario.
El Partido Cordobés atraviesa su prueba de fuego. Lo que nació como una alquimia para ganar una elección difícil hoy debe decidir si se convierte en una coalición estable o si termina siendo devorada por la estructura de un peronismo que, en tiempos de crisis, siempre elige volver a sus fuentes. Para Prunotto, Quinteros y Capitani, el desafío es demostrar que su aporte sigue siendo indispensable en un tablero donde el color azul del PJ brilla cada vez más fuerte.

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