28 mayo, 2026

Kicillof en la Córdoba impenetrable: un debut con respaldo gremial pero vacío político

La visita de Axel Kicillof a Córdoba, en el marco de su construcción presidencial para 2027, dejó una conclusión nítida: en esta provincia, los relojes políticos no se sincronizan con Buenos Aires. El gobernador bonaerense completó una gira de 12 horas que incluyó su participación en el Congreso de la Sanidad en La Falda y un acto en la UTN de la capital, pero se topó con una dirigencia local que aplicó la técnica del «vacío estratégico». Mientras Kicillof pedía unidad para enfrentar a Javier Milei, los principales referentes de Córdoba eligieron agendas situadas a cientos de kilómetros.

El «vacío» de Llaryora y el contraataque de De la Sota

La recepción oficial fue protocolarmente fría y políticamente distante. Martín Llaryora, en una maniobra de manual para evitar la nacionalización de su figura pegada al kirchnerismo, se mostró en San Juan y recorriendo el norte provincial. Sus voceros fueron tajantes: en Córdoba «todos son bienvenidos», pero el proyecto del gobernador sigue siendo la vía transversal, lejos de los extremos y cerca de figuras como Juan Schiaretti, Maximiliano Pullaro y, sugestivamente, Mauricio Macri, quien también movió sus fichas en la provincia esta semana.

Por su parte, Natalia de la Sota ejecutó una jugada espejo. El mismo día que Kicillof caminaba Córdoba, la diputada se mostró recorriendo La Matanza, el corazón del conurbano bonaerense. Con este movimiento, De la Sota buscó despegarse de la etiqueta de «aliada incondicional» del axelismo y ratificó que su proyecto nacional camina por carriles propios, obligando a cualquier presidenciable a sentarse a negociar con ella bajo sus propios términos.

Los gremios: La única grieta en el muro

El verdadero triunfo de Kicillof en esta visita no estuvo en la política partidaria, sino en el respaldo sindical. A diferencia del Ejecutivo provincial, los gremios cordobeses —muchos de ellos enfrentados con Llaryora por paritarias y jubilaciones— cumplieron con la cita peronista.

  • Apoyos de peso: Figuras como Rubén Daniele (SUOEM), Mauricio Saillén (Surrbac), Federico Corteletti (Judiciales) y representantes de la UOM y Camioneros le dieron el marco de «peronismo tradicional» que Kicillof buscaba.
  • La sorpresa: La presencia de los mercantiles (AGEC), liderados por Pablo Chacón, fue leída como el dato más disruptivo, dado que es un gremio que suele oscilar entre el apoyo nacional y la convivencia con el Panal.

Una carrera de resistencia

Kicillof demostró audacia al entrar en territorio «hostil», pero se llevó la confirmación de que el cordobesismo no adelantará ninguna definición. El «reloj» de Córdoba indica que, hasta que Llaryora no sienta asegurada su propia supervivencia política y territorial, no habrá guiños para un candidato de origen kirchnerista. Para el gobernador bonaerense, Córdoba sigue siendo una provincia que se debe ganar con constancia, entendiendo que aquí, la política se cocina a fuego lento y con recetas locales.