Un reciente informe de la consultora Moiguer ha puesto cifras a la creciente fragmentación de la pirámide social argentina. El estudio revela que apenas el 6% de la población —unas 800.000 familias a nivel nacional— concentra el 34% de la riqueza total, con ingresos mensuales promedio que rondan los US$ 7.900. En Córdoba, este fenómeno se traduce en una «nueva clase alta» con hábitos de consumo blindados ante la crisis, que contrasta drásticamente con una clase media-media cuyos ingresos apenas alcanzan los US$ 2.750 y que hoy destina la mayor parte de su presupuesto a la subsistencia. Esta brecha no solo redefine el mercado inmobiliario y automotor, sino que marca el fin de la homogeneidad social que históricamente caracterizó a la provincia.
El análisis de esta estructura revela cómo el «techo» de la sociedad argentina se aleja cada vez más de una base que lucha por no caer bajo la línea de pobreza.
1. El perfil del 6%: consumo de alta gama y patrimonio
Este segmento, que en Córdoba tiene fuertes lazos con los sectores del agro, la energía y los servicios tecnológicos, mantiene una dinámica de gasto que no se detiene ante la inflación.
- Movilidad propia: En este estrato, el 88% de las familias tiene vehículo propio y, lo que es más llamativo, el 74% dispone de tres autos o más en el hogar. La renovación de unidades es constante: casi la mitad posee vehículos con menos de tres años de antigüedad.
- Inversión en experiencias: El gasto de este sector se orienta a bienes de lujo, viajes al exterior y educación privada de elite, rubros que funcionan como refugios de valor y estatus en un contexto de moneda inestable.
2. La clase media cordobesa: el sector más castigado
A diferencia de los casos de Chile o Uruguay, donde la clase media se expandió en la última década, en Argentina y Córdoba este segmento atraviesa un proceso de «fragilización» acelerada.
- La brecha de ingresos: Mientras la clase alta percibe casi US$ 8.000 mensuales, el ingreso promedio de la clase media argentina se ha estancado. Según el Centro de Almaceneros de Córdoba, una familia necesitó en abril más de $1.876.722 para no ser pobre, una cifra que hoy desafía incluso a los hogares con dos salarios profesionales.
- El fin del ahorro: La brecha entre ser clase media y pertenecer al segmento alto es hoy del 44%. La imposibilidad de ahorrar y el acceso nulo al crédito hipotecario han convertido a la clase media cordobesa en un sector que consume al día, priorizando el pago de servicios públicos que han registrado subas récord.
3. La paradoja de la riqueza regional
El informe destaca que Córdoba es una de las provincias (junto a Salta y Neuquén) donde la expansión de estos focos de alto poder adquisitivo es más visible debido al desarrollo de las economías regionales.
- Crecimiento desigual: La riqueza generada por el complejo agroindustrial y el ecosistema tech de la capital alimenta ese 6% de la pirámide, pero el derrame hacia el resto de la estructura social se ve bloqueado por la inflación interanual, que en Córdoba rozó el 32% en el primer cuatrimestre de 2026.
- Endeudamiento para comer: Como contrapartida a los tres autos por familia del sector alto, el 39% de los hogares cordobeses debe recurrir al fiado o al financiamiento con tarjeta para comprar alimentos básicos, según datos del sector minorista.
El retrato de estas 800.000 familias es el espejo de una Argentina cada vez más dual. Córdoba aparece en este mapa como un epicentro de producción y riqueza, pero también como el escenario donde la brecha social se vuelve más tangible. El desafío para la política económica será encontrar la forma de que ese 34% de riqueza concentrada vuelva a traccionar a una clase media que hoy, lejos de mirar hacia arriba, lucha por no perder su lugar en la pirámide.

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