28 agosto, 2026

Trabajar y seguir siendo pobre: las variables estructurales detrás de la crisis de ingresos en Córdoba

Un informe de la consultora OTES revela que el 54,2% de la fuerza laboral provincial se encuentra en situación de vulnerabilidad ocupacional. El avance de la informalidad, el derrumbe de los salarios reales y la destrucción de empleo industrial de calidad explican por qué tener trabajo ya no basta para salir de la pobreza.

El mercado de trabajo de la provincia de Córdoba consolida una profunda crisis de carácter estructural donde la tasa de desempleo tradicional, fijada en un 8,8%, apenas representa la superficie del problema. Según un exhaustivo relevamiento de la consultora económica OTES, el principal factor de alarma radica en los niveles de insatisfacción y vulnerabilidad laboral, un indicador que en territorio cordobés alcanza al 54,2% de la población activa. Este preocupante registro no solo quiebra la media nacional por una diferencia de 23,3 puntos porcentuales (fijada en 31,1%), sino que expone en términos materiales a más de 456.000 trabajadores cuyas ocupaciones actuales resultan insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas e ingresos elementales.

El diagnóstico estadístico desarma de manera categórica el axioma de que la mera generación de empleo funciona como un dique de contención definitivo frente a la pobreza. Del universo total de damnificados por el déficit laboral en Córdoba, apenas 74.000 ciudadanos se encuentran desocupados en sentido estricto. La gran mayoría del indicador está compuesta por 382.000 trabajadores activos, insertos tanto en el circuito formal como informal, que sufren la degradación sistemática de sus condiciones de contratación y de su capacidad de compra. Esta distorsión convive con una paradoja macroeconómica: la provincia registra máximos históricos en su tasa de actividad, una variable que demuestra la necesidad de múltiples miembros del hogar de volcarse masivamente a la búsqueda de ingresos extra para apuntalar los presupuestos familiares frente a la licuación inflacionaria.

La raíz de esta insatisfacción generalizada se localiza en la persistente caída del salario real frente a las referencias históricas y sectoriales de mediano plazo. Los rubros de servicios y la construcción acusan un fuerte impacto recesivo, con caídas acumuladas desde noviembre de 2023 del -17,8% en Empleados de Comercio y del -11,8% en la UOCRA. Esta contracción en el consumo interno y la obra pública se vuelve crítica al analizar la evolución de los sectores industriales de alta calificación, tradicionalmente asociados a las remuneraciones más competitivas de la región, que registran un desplome del -53,7% en SMATA (mecánicos y automotrices) respecto a las referencias de 2015. La pérdida de dinamismo de la industria manufacturera cordobesa y la consecuente precarización de las nuevas inserciones laborales explican el fuerte descontento en un escenario donde el esfuerzo diario ya no garantiza la movilidad social ascendente.