28 agosto, 2026

Las razones detrás del desempleo crónico y la suba de la informalidad en el Gran Córdoba

El primer trimestre de 2026 consolidó la parálisis del mercado laboral en el Gran Córdoba, donde la tasa de desocupación escaló al 8,8%, ubicándose un punto por encima del promedio nacional. Según el Indec, el escenario combina destrucción de empleo registrado y un alarmante avance del cuentapropismo precario y las changas, consolidando al aglomerado como uno de los más afectados del país.

El mercado de trabajo en el Gran Córdoba no encuentra señales de reactivación y reafirma una tendencia de deterioro estructural. La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec desnudó que el estancamiento de la actividad económica golpea con mayor severidad a las grandes urbes industriales. Con un desempleo que supera la media del país (7,8%), la capital cordobesa y sus alrededores se posicionan inmediatamente detrás del Gran Buenos Aires en los niveles de vulnerabilidad laboral, evidenciando las dificultades crónicas del interior productivo para sostener puestos de trabajo de calidad.

Los motivos de esta brecha negativa radican en el perfil de su entramado productivo —fuertemente dependiente del corredor industrial y automotriz— y en la asimetría del impacto recesivo en el comercio y la construcción. Ambos sectores, principales dinamizadores de mano de obra intensiva, aportaron un punto cada uno a la desocupación total. El trasfondo de las estadísticas oficiales demuestra que el mercado laboral no se estabilizó por una reactivación genuina, sino por un mecanismo de absorción precarizada: ante la caída de 32.211 puestos registrados a nivel nacional, la población excedente se vio forzada a refugiarse en el autoempleo informal, el trabajo en plataformas de transporte y delivery, o las denominadas «changas» (puestos de menos de 16 horas semanales), que ya representan casi el 10% de los ocupados.

Las consecuencias de este fenómeno se traducen de forma directa en una licuación de la calidad del empleo y un incremento de la subocupación demandante. El indicador más alarmante para los especialistas es el avance sin freno de la informalidad laboral, que trepó al 44,2% a nivel general. Esto significa que casi la mitad de los trabajadores activos carece de aportes jubilatorios y protección social, lo que empuja a una porción masiva de la población a la categoría de subocupados (quienes trabajan menos de 35 horas semanales pero necesitan trabajar más), un segmento que registró un incremento estadísticamente significativo del 11,1%.

El impacto definitivo de la medición del Indec expone la distancia existente respecto a las variables previas al cambio de ciclo político. La desocupación actual del 8,8% en el Gran Córdoba queda marcadamente lejos del 5,7% heredado a fines de 2023, consolidando un piso de exclusión que las dinámicas de flexibilización de hecho no logran perforar.