El comportamiento de las variables macroeconómicas en la Argentina comenzó a exhibir una marcada contradicción entre la evolución de la actividad general y la calidad de su entramado socio-laboral. De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Equilibra, en base a registros oficiales del Indec y de la Secretaría de Trabajo, la economía argentina generó un total de 530.000 puestos de trabajo informales y de baja productividad desde el inicio de la gestión presidencial de Javier Milei en diciembre de 2023. De acuerdo con los datos publicados por BAE Negocios, el avance sostenido de estas ocupaciones de carácter inestable y desprovistas de beneficios previsionales funcionó como un amortiguador que contuvo el impacto de la destrucción de 347.000 puestos en el sector público y en los bloques productivos del sector privado.
La fisonomía del mercado de trabajo actual responde a un proceso de sustitución de mano de obra calificada por inserciones independientes o de subsistencia en el inicio del año 2026. A pesar del deterioro en la calidad del empleo, el volumen total de la población ocupada registró un incremento de 183.000 personas, ascendiendo de 21.191.000 a 21.374.000 trabajadores entre finales de 2023 y el cierre del primer trimestre de 2026. Este resultado neto se produjo en paralelo a un retroceso sectorial profundo que incluyó la pérdida de 175.000 puestos laborales en la industria, 88.000 en el sector de la construcción, 2.000 en el bloque agro-minero-energético y 1.000 en el sector comercial tradicional. En sintonía con las políticas de achicamiento fiscal del Poder Ejecutivo Nacional, la nómina de personal de los estados nacional, provincial y municipal sufrió una contracción del 6,1% en el último año, pasando de 3.656.000 a 3.526.000 agentes oficiales.
Las nuevas posiciones laborales de baja calificación se focalizaron prioritariamente en los rubros de transporte y gastronomía, que absorbieron un flujo de 327.000 ingresos, seguidos por el sector comercial con 160.000 vacantes de carácter informal, el servicio doméstico con 23.000 incorporaciones y otras actividades complementarias de menor escala que integraron a unas 20.000 personas. Paradójicamente, el Producto Bruto Interno (PBI) real acumuló una expansión del 6,5% durante el período actual de gobierno y superó en un 4,9% el promedio general correspondiente al año 2023. Este incremento de la actividad agregada encontró su principal vector de tracción en el desempeño de este esquema de servicios básicos de baja productividad.
La naturaleza de este repunte económico contradice las proyecciones iniciales del oficialismo que postulaban un sendero de crecimiento virtuoso sustentado en la acumulación de capital y la llegada de inversiones genuinas. Por el contrario, la inversión productiva encadenó cuatro trimestres consecutivos de contracción sistémica. Ante la persistencia de elevados costos internos en dólares para la adquisición de bienes de capital, maquinaria de última generación y desarrollos tecnológicos, el entramado empresarial optó por un esquema de contratación de personal precarizado e informal en lugar de hundir capital en la compra de activos fijos, priorizando una estructura de costos flexible que permita una rápida salida en caso de un cambio de tendencia macroeconómica.
Este fenómeno consolida una tendencia de arrastre que afecta el perfil del mercado laboral argentino desde hace quince años. Analistas del sector privado señalan que, de los cuatro millones de trabajadores incorporados formal o informalmente al mercado desde el año 2011, la mitad lo hizo bajo la modalidad del empleo no registrado, mientras que el remanente se distribuyó de manera exclusiva entre el empleo público y el régimen simplificado de monotributo.
Por su parte, el Indec ubicó la tasa de desempleo en el 7,8% dentro de los principales aglomerados urbanos del país durante el primer trimestre de 2026, lo que representa una reducción marginal de una décima frente al 7,9% reportado en el mismo período del año anterior. Las proyecciones financieras para el segundo tramo del año estiman que la desocupación podría descender hasta el 7,5% debido al sostenimiento del rebote de la actividad general, aunque advierten que la dinámica de sustitución de asalariados registrados por cuentapropistas autónomos y empleo no registrado continuará condicionando el balance de la economía local.

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