Esta semana, Grido celebró sus 25 años consolidada como la empresa cordobesa con mayor proyección internacional en el sector alimenticio. Con una inversión anunciada de 50 millones de dólares para los próximos años y el ambicioso desembarco en el mercado de Brasil, la firma de la familia Santiago ha logrado lo que parecía imposible en el año 2000: transformar el helado de un producto de «salida ocasional» en un alimento de consumo masivo y cotidiano. Sin embargo, su crecimiento no estuvo exento de polémicas, marcando una grieta profunda entre los defensores de la eficiencia industrial y los puristas del helado artesanal.
La historia de Grido es, en esencia, la historia de una disrupción. Aplicando una lógica de escala y franquicias que hasta entonces solo se veía en las cadenas de comida rápida, la marca logró penetrar en barrios y localidades donde las heladerías tradicionales no llegaban, cambiando para siempre el mapa del consumo en Argentina y la región.
1. El modelo de escala: ¿Por qué Grido cambió las reglas?
La clave del éxito de Grido no fue solo el precio, sino la arquitectura de su modelo de negocios.
- Integración vertical y logística: Al controlar desde la producción de la materia prima (con una de las plantas de frío más grandes de Latinoamérica en Córdoba) hasta la distribución, la empresa eliminó intermediarios. Esto le permitió sostener precios competitivos incluso en contextos inflacionarios.
- Capilaridad territorial: La estrategia de franquicias permitió una expansión vertiginosa. Grido no buscó el centro de las ciudades, sino el corazón de los barrios. Hoy cuenta con más de 1.900 puntos de venta, democratizando el acceso al producto en sectores de menores recursos.
2. La «grieta» del helado: Industrial vs. Artesanal
El crecimiento de Grido generó una tensión histórica en el sector. Para las heladerías artesanales, la marca cordobesa representó una competencia «desleal» basada en el volumen; para Grido, fue la oportunidad de ofrecer un estándar de calidad constante a un precio justo.
- Valorización del proceso: Mientras los sectores premium critican la elaboración masiva, el mercado ha validado la propuesta de Grido. La empresa logró que el consumidor ya no compare su producto con el artesanal de élite, sino que lo incorpore como un postre diario en el hogar.
- Innovación en el portafolio: Para combatir la estacionalidad, la marca se expandió hacia alimentos congelados (Frizata, pizzas, bastones de pollo), diversificando el riesgo y manteniendo los locales activos durante todo el año.
3. El futuro: Brasil y la digitalización
Al cumplir 25 años, la empresa no mira hacia atrás, sino hacia el norte.
- Desembarco en Brasil: Es el gran desafío de la década. El mercado brasileño, por escala y clima, ofrece un potencial de crecimiento que podría duplicar el tamaño actual de la compañía.
- Inversión tecnológica: Los 50 millones de dólares anunciados se destinarán a automatizar procesos y fortalecer su ecosistema digital. Grido entiende que el futuro del consumo masivo pasa por la data y la personalización de la oferta a través de su club de beneficios.
Conclusión: El legado de una marca «made in Córdoba»
A 25 años de su primera persiana levantada, Grido es mucho más que una heladería: es una maquinaria logística y comercial que entendió antes que nadie que el consumo popular demandaba calidad estandarizada a precios accesibles.
Su desenlace previsible es el de una multinacional cordobesa que seguirá expandiendo los límites de su modelo de franquicias. El desafío será mantener la agilidad de una empresa familiar mientras gestiona la complejidad de un gigante global. Grido ha demostrado que, en economía, la escala suele ganarle a la exclusividad cuando el objetivo es llegar a la mesa de todos los argentinos.

Más historias
Gastar sin equivocarse: el nuevo manual de supervivencia económica que fragmenta el mercado masivo cordobés
La letra chica del Súper RIGI: la trastienda impositiva y cambiaria del plan para fundar industrias desde cero
Asimetría agraria: por qué la baja de retenciones de Milei no logra compensar la explosión de costos en el campo