El diseño de la ingeniería electoral para 2027 en la provincia de Córdoba comenzó a dirimirse de manera anticipada en el territorio, confirmando que la territorialidad municipal operará como el principal activo político en la disputa por el poder subnacional. La Unión de Intendentes de Córdoba (UNINCO), el bloque transversal que agrupa a jefes comunales de origen radical, vecinalista y del PRO alineados con la coalición oficialista Hacemos Unidos por Córdoba, activó una estrategia de presión explícita hacia el gobernador Martín Llaryora. Bajo la conducción política de Orlando Arduh —quien mantiene su influencia sobre el armado del interior desde la Defensoría del Pueblo—, este espacio reclama definiciones institucionales y garantías de exclusividad de candidaturas en sus respectivos distritos, bajo la advertencia explícita de que su permanencia en el esquema oficialista constituye una opción prioritaria pero no irreversible.
1. El capital del interior: el rol de los jefes comunales como ordenadores territoriales
La aceleración de los contactos en la UNINCO transparenta una realidad insoslayable para el armado político del Centro Cívico: en un escenario macroeconómico de alta volatilidad y dispersión de marcas partidarias, los intendentes se consolidan como los únicos intermediarios capaces de arbitrar el humor social y garantizar la tracción de votos en el interior productivo.
Los jefes de los gobiernos locales, poseedores de altos niveles de conocimiento y confianza comunitaria, manejan la fecha del calendario electoral en cada una de las 426 comunas y municipios como una pieza de negociación estratégica. La hipótesis de Llaryora de unificar las elecciones provinciales y municipales para apuntalar su propia reelección depende, de forma directa, del nivel de reciprocidad que el Panal demuestre hacia estos aliados extrapartidarios, quienes exigen blindar sus territorios frente a las ambiciones del peronismo tradicional orgánico.
2. El factor Arduh y la disputa por el control de la periferia oficialista
La persistencia de UNINCO como bloque de negociación colectiva expone la supervivencia del esquema de transversalidad ensayado por el cordobesismo en 2023, pero con un nivel de autonomía incremental. El rol de Orlando Arduh en el sostenimiento de esta red de más de sesenta intendentes de localidades de peso específico —como Santa Rosa de Calamuchita, Tanti, Villa Dolores y Toledo— demuestra que la periferia de la coalición gobernante conserva terminales políticas independientes del Ministerio de Gobierno provincial.
Al articular las demandas de intendentes que no responden a la doctrina peronista, Arduh erige un bloque de contención que funciona como un dique frente al desgaste partidario. El reclamo de los alcaldes apunta a neutralizar las internas locales: demandan la certeza explícita de que el Panal no patrocinará listas paralelas de matriz justicialista en sus distritos, preservando su hegemonía comunal a cambio de su lealtad al proyecto provincial del sanfrancisqueño.
Los intendentes agrupados en la UNINCO controlan un caudal electoral estimado en 10 puntos a nivel provincial, un volumen crítico en un escenario polarizado donde la Libertad Avanza amenaza la hegemonía territorial del oficialismo.
3. La advertencia del 10% y los límites de la fragmentación electoral
El mensaje político emanado de las últimas deliberaciones de la UNINCO sitúa la discusión en una dimensión estrictamente matemática. Los jefes comunales aliados le recuerdan con regularidad al Centro Cívico su desempeño en las urnas, donde sus estructuras locales funcionaron como redes de contención para sostener las candidaturas del cordobesismo frente a las victorias por goleada de La Libertad Avanza en las categorías nacionales.
La advertencia de que la alianza con Hacemos Unidos es la primera opción «pero no la única» introduce un factor de incertidumbre en el cálculo del Panal hacia el escenario post-mundial. Al presentarse como un bloque indivisible de 10 puntos provinciales, la UNINCO altera el automatismo de las lealtades del interior: si el peronismo cordobés prioriza la contención de su propia militancia y desatiende el trato con sus socios transversales, corre el riesgo de fragmentar el mapa de comunas, otorgando al arco opositor una plataforma de dispersión que podría costar la gobernabilidad de la provincia en 2027, un escenario donde, según los propios intendentes, no le sobrará nada a nadie.

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