El hallazgo del cuerpo de la adolescente de 14 años en un descampado de la periferia cordobesa transformó una angustiante búsqueda de siete días en una causa por femicidio. El recorrido del remís, las mentiras desarticuladas por las cámaras de seguridad y el testimonio del chofer complican la situación de la expareja de la madre.
El desenlace fatal de la desaparición de Agostina Vega responde a una secuencia de violencia que la justicia penal intenta reconstruir paso a paso tras un masivo operativo de rastrillaje. La joven había sido vista por última vez el pasado sábado 23 de mayo, cuando abandonó su hogar en el barrio General Mosconi para trasladarse hacia la vivienda de Claudio Barrelier, un hombre de 33 años que mantenía un vínculo previo como expareja de la madre de la víctima. La causa fundamental que aceleró los procedimientos judiciales del fiscal Raúl Garzón radicó en el impacto de las antenas telefónicas y los registros fílmicos de la zona, elementos técnicos que echaron por tierra la estrategia de la defensa de Barrelier, la cual intentaba negar la presencia de la menor en el domicilio argumentando falsamente que las filmaciones correspondían a su propia hija de 11 años.
Los motivos que orientaron las sospechas hacia un ataque en el entorno cercano sumaron un peso decisivo a partir del testimonio de Ariel, el remisero que trasladó a la adolescente en la noche de su desaparición. El chofer relató ante la prensa y la fiscalía que la menor le indicó que viajaba para encontrarse con el exnovio de su madre con el fin de organizarle «una sorpresa», pero advirtió conductas anómalas al llegar a destino: el sospechoso descendió encapuchado, evitó mirar al conductor a la cara y pagó el viaje de manera incompleta utilizando un billete de dólar debido a que no alcanzaba a cubrir los $11.300 de la tarifa. Al viralizarse la fotografía de la menor en las redes sociales, el conductor se comunicó de inmediato con la familia, aportando la pieza clave para la reconstrucción horaria del caso.
El macabro hallazgo del cadáver se produjo tras 30 horas de un intenso despliegue terrestre respaldado por helicópteros de visión térmica en un predio de 240 hectáreas aledaño al barrio Ampliación Ferreyra. La confirmación de la muerte de la adolescente desató una ola de indignación comunitaria que derivó en cortes totales de tránsito e incendios de neumáticos sobre la avenida Circunvalación por parte de familiares y vecinos que exigen el inmediato esclarecimiento del crimen. El abogado de la querella, Carlos Nayi, consideró que los allanamientos y peritajes iniciales resultaron esclarecedores para definir las responsabilidades del entorno, mientras la capital provincial ingresa en un escenario de fuerte movilización social bajo el reclamo unánime de justicia por un nuevo y brutal femicidio.

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