Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) ubicó a la provincia entre las jurisdicciones más afectadas por la desaparición de unidades productivas. Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo revelan que el ajuste impactó de lleno en el corazón de las pymes locales, forzando la pérdida de puestos formales en la industria metalmecánica, la construcción y el comercio.
La fisonomía económica de la provincia de Córdoba, caracterizada por un potente entramado de pequeñas y medianas empresas industriales, comerciales y de servicios, se ha convertido en el escenario donde más nítidamente impacta el proceso recesivo nacional. Tradicionalmente dinámico, el ecosistema cordobés viene experimentando un proceso de contracción acelerado que se extiende desde finales de 2023. A diferencia de crisis anteriores, el actual escenario macroeconómico combina la parálisis casi total de la obra pública con un desplome del consumo interno y una suba sostenida de costos fijos, un combo que asfixia especialmente a las empresas que sostienen el empleo formal y que carecen de la espalda financiera para amortiguar meses consecutivos de balances en terreno negativo.
El diagnóstico que arroja el relevamiento privado en base a datos oficiales de la SRT expone una destrucción acelerada del tejido pyme local. El cierre de más de 2.100 empresas empleadoras en Córdoba responde directamente al derrumbe de actividades que actúan como motor de la provincia, tales como la industria manufacturera, la metalmecánica, la construcción y el transporte. Los motivos del repliegue radican en que el ajuste económico afectó en un 99,75% a firmas de hasta 500 trabajadores a nivel nacional, dejando al descubierto que la informalidad laboral y el cese de operaciones son los mecanismos de supervivencia inmediatos que adoptan los comercios de cercanía y los pequeños talleres ante la imposibilidad de sostener las cargas patronales en un contexto de sequía de ventas.
Las consecuencias de esta pérdida de empleadores se trasladan de forma lineal a la precarización del mercado de trabajo y la pérdida de puestos registrados. Córdoba padece este golpe en sectores clave como el automotriz y la construcción, este último con una caída del 17,1% en el empleo formal a nivel país debido al freno de las obras viales e inmobiliarias. El trasfondo de la problemática revela una paradoja en la dinámica empresaria actual: mientras las pymes son las que mayoritariamente bajan las persianas, la destrucción de puestos laborales masivos se concentra en las grandes corporaciones, las cuales explican el 67,1% de los empleos destruidos. De este modo, la pérdida de densidad empresarial no solo precariza los ingresos de los hogares cordobeses, sino que reduce la capacidad de resiliencia del principal polo productivo del interior del país ante una eventual reactivación económica.

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