28 agosto, 2026

Alerta sísmica en la región: las lecciones del devastador terremoto en Colombia y el riesgo latente para la Argentina

El potente sismo de magnitud 7,4 que sacudió el Eje Cafetero y el sudoeste colombiano reaviva el debate sobre la vulnerabilidad de la infraestructura urbana en Sudamérica. Expertos advierten que la secuencia de eventos en la cuenca andina debe servir como un llamado de atención para revisar los códigos de edificación y los planes de prevención en el territorio argentino.

El reciente terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en la región occidental de Colombia volvió a poner de manifiesto la extrema fragilidad de la infraestructura urbana en zonas de alta actividad tectónica. Con un hipocentro localizado a 100 kilómetros de profundidad, el movimiento telúrico afectó con dureza a centros urbanos densamente poblados como Pereira, Manizales, Buenaventura y Cali, dejando un saldo de más de un centenar de víctimas fatales y cerca de cien edificaciones colapsadas.

La particularidad técnica de este evento radicó en su duración y alcance. Al tratarse de un sismo profundo y lejano respecto de los principales núcleos urbanos, las distintas ondas sísmicas viajaron a velocidades dispares, lo que provocó que el temblor se percibiera con una prolongación inusual de entre dos y tres minutos. Esa fricción continua terminó por quebrantar las estructuras más antiguas de las ciudades afectadas, aquellas que fueron erigidas con anterioridad a la implementación de las normativas modernas de construcción sismorresistente.

El fenómeno colombiano no ocurre de manera aislada, sino en el marco de una inusual seguidilla de eventos de gran magnitud que afectaron recientemente a Venezuela y Ecuador. En el ámbito académico y geológico, los especialistas analizan con cautela si existe un patrón de correlación directa entre estos episodios o si se trata de una coincidencia estadística propia de la dinámica tectónica de la placa de Nazca y la placa Sudamericana. Sin embargo, más allá de la confirmación científica de esa hipótesis, el impacto acumulado en el norte de Sudamérica ha encendido las alarmas de los organismos de defensa civil en toda la región.

En diálogo con la prensa, el geólogo Andrés Folguera enfatizó que la seguidilla de sismos debe ser leída como una advertencia prioritaria para países como la Argentina, donde la actividad sísmica es un factor de riesgo permanente en las provincias cordilleranas y precordilleranas. La lección que dejan los episodios de Colombia y Venezuela apunta directamente a la prevención: la efectividad de las normas sismorresistentes, la fiscalización estricta sobre las construcciones de mayor antigüedad y la actualización de las hipótesis de riesgo ante eventos de gran escala.

En definitiva, los colapsos edilicios registrados en el Eje Cafetero exponen que la gravedad de un desastre natural no depende únicamente de la magnitud alcanzada en la escala de Richter, sino de la calidad de la respuesta edilicia e institucional. Frente a una naturaleza cuya violencia se manifiesta de forma imprevista, la educación ciudadana, la adecuación de los códigos urbanísticos y la planificación de la emergencia se consolidan como las únicas barreras capaces de mitigar el impacto en vidas humanas.