28 agosto, 2026

Alerta: se disparó la vacancia de locales comerciales en Córdoba y ya afecta a casi 1 de cada 7

Entre el desplome de las ventas minoristas, la pérdida del poder adquisitivo real de los contratos y una histórica acumulación de propiedades desocupadas, la capital provincial enfrenta una paradoja: la desregulación disparó la oferta de inmuebles, pero el consumo no encuentra piso para sostener la actividad.

En las arterias comerciales del Gran Córdoba, las crisis económicas no siempre irrumpen con la estridencia de las protestas o los cierres masivos repentinos; a menudo se despliegan en un goteo constante de persianas metálicas que bajan para no volver a levantarse. El último relevamiento del Centro de Estadísticas Inmobiliarias (CEI) del Colegio Profesional de Inmobiliarios de Córdoba (CPI) le puso números precisos a esa percepción cotidiana: entre junio y julio, la vacancia de locales comerciales sufrió el salto mensual más pronunciado de toda su serie histórica, pasando del 7,7% a un preocupante 13,7%. En términos prácticos, casi uno de cada siete locales de la capital provincial permanece hoy desocupado.

Detrás de ese indicador no existe únicamente una oscilación del mercado de bienes raíces, sino la radiografía cruda de una economía real que cruje por el lado de las ventas minoristas. Como advierte la conducción del CPI, cada local vacío es el testimonio de un comercio que bajó sus persianas o de un emprendimiento que ni siquiera llegó a ver la luz. La retracción no solo afecta a los metros cuadrados sin alquilar, sino que ya salpica la cadena de pagos: durante el último mes, el cumplimiento en el pago integral de los alquileres comerciales se resintió hasta el 93,3%, mientras que la tasa de morosidad trepó al 4,1%.

El fenómeno adquiere una dimensión aún más compleja cuando se contrasta con lo que sucede en el segmento habitacional. Allí, la desregulación del mercado inmobiliario provocó una explosión de oferta: el stock de viviendas destinadas al alquiler superó en un 91,9% los niveles previos a la derogación de la anterior Ley de Alquileres. Sin embargo, esa abundancia de propiedades no logra traducirse en transacciones efectivas. El mercado atraviesa la paradoja de tener la mayor cantidad de casas y departamentos disponibles en años, conviviendo con una caída interanual del 38,4% en las operaciones de compraventa y un desplome del 45,4% en los nuevos contratos de locación.

Incluso la discusión sobre los precios pierde vigencia cuando se analiza el impacto inflacionario real. Aunque los contratos nominales continúan pactándose con subas respecto a los acuerdos vencidos, la actualización ajustada por el índice de precios del INDEC demuestra que el valor real del metro cuadrado comercial cayó un 12,1% en julio, mientras que el de las casas retrocedió un 4,7%. Salvo por los departamentos, que lograron sostener un frágil margen positivo del 1,5%, el mercado inmobiliario ha comenzado a absorber el costo de la recesión: la inflación le gana la carrera a las pretensiones de los propietarios, imposibilitados de trasladar sus costos a inquilinos y comerciantes con ingresos debilitados.

De este modo, el desafío del entramado productivo cordobés ha dejado de ser la disponibilidad de inmuebles para convertirse en un dilema de demanda y solvencia. Sin una reactivación del consumo interno que vuelva apetecible la inversión comercial y otorgue previsibilidad a las familias, el récord de oferta disponible corre el riesgo de transformarse en un escenario estéril donde sobran las propiedades y faltan los proyectos capaces de sostenerlas.