En medio de una fuerte escalada diplomática con el gobierno de Lula da Silva en Brasil, el Presidente argentino desembarcó en Lima para la jura de la mandataria electa. La Casa Rosada proyecta consolidar una alianza continental junto a líderes afines y prevé asistir también a la toma de posesión en Colombia.
El presidente Javier Milei arribó a la ciudad de Lima para presenciar la asunción formal de Keiko Fujimori como primera mujer presidenta del Perú, un evento que la Casa Rosada evalúa como la plataforma de lanzamiento para la construcción de un nuevo bloque político regional de derecha. Acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, el mandatario busca capitalizar el giro ideológico en el continente para estructurar un espacio de integración al estilo del antiguo Grupo de Lima. En la capital peruana, el jefe de Estado mantendrá una reunión bilateral con Fujimori y recibirá la distinción de Doctor Honoris Causa por parte de la Universidad San Martín de Porres.
La ceremonia de traspaso reunirá a un nutrido grupo de mandatarios alineados con el pensamiento liberal y conservador, entre los que figuran José Antonio Kast de Chile, Santiago Peña de Paraguay, Daniel Noboa de Ecuador, José Raúl Mulino de Panamá, Nasry Asfura de Honduras y Luis Abinader de República Dominicana. Frente a esta coincidencia de liderazgos, en el Gobierno argentino aspiran a liderar la articulación institucional de estas expresiones, esquema que buscará ampliarse el próximo 7 de agosto con la presencia de Milei en la jura de Abelardo de la Espriella en Colombia y con las fichas puestas en los comicios presidenciales de Brasil de octubre, donde respaldó abiertamente la candidatura del senador Flavio Bolsonaro.
Este viaje internacional se produce en un escenario de alta fricción diplomática con Brasilia. Tras las duras descalificaciones lanzadas por el mandatario argentino contra Luiz Inácio Lula da Silva y el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes durante una cumbre política en el país vecino, la cancillería brasileña llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires y convocó al representante argentino para exigir explicaciones. Pese al marcado malestar que reina en las relaciones bilaterales y a las duras réplicas del gabinete brasileño, la diplomacia oficial descarta una disculpa pública y confía en que el contrapunto político no altere el intercambio comercial entre los principales socios del Mercosur.

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