El Centro de Estudios de la entidad fabril proyectó un retroceso interanual del 1,8% y un descenso mensual del 0,2%. Los insumos para la construcción y la siderurgia traccionaron la baja, mientras que la energía y las exportaciones a Brasil operaron como contrapeso.
La actividad industrial argentina volvió a dar señales de estancamiento al cierre del primer semestre. Según las estimaciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción manufacturera registró en junio una caída interanual del 1,8% y un retroceso del 0,2% respecto de mayo en la medición desestacionalizada. El informe advierte sobre la persistencia de una dinámica heterogénea entre los distintos rubros y remarca que una proporción sustancial del entramado fabril continúa operando por debajo de los promedios registrados en 2022.
El deterioro del mes estuvo traccionado principalmente por la cadena de valor de la construcción y el complejo metalmecánico. En el rubro de insumos edilicios, los despachos de cemento retrocedieron un 2,7% mensual, acumulando un desplome del 24% frente a los niveles de hace dos años, mientras que el Índice Construya cayó un 2%. Por su parte, la fabricación de acero mostró una contracción del 4,6%, en tanto que la industria automotriz se mantuvo estancada (+0,2% mensual), pero con un rezago interanual del 18%. En el sector de alimentos y bebidas, el comportamiento fue dispar, con repuntes en carnes y bebidas que contrarrestaron las bajas en la molienda de oleaginosas y la actividad láctea.
En el extremo opuesto, los pocos motores que amortiguaron el declive industrial fueron la demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios (+1,4% mensual), el patentamiento de maquinaria agrícola e industrial, y un mayor dinamismo en las exportaciones hacia Brasil.
Este escenario coincide con los relevamientos de consultoras privadas que describen una trayectoria de «serrucho» para el sector. La firma Orlando J. Ferreres & Asociados observó un retroceso mensual del 0,3% en junio, destacando la alternancia de altas y bajas desde finales del año pasado, aunque proyectó un sesgo favorable para la segunda mitad del año impulsado por las refinerías. En tanto, desde la Fundación FIEL señalaron que los cortes puntuales en el suministro de gas natural y los elevados costos energéticos condicionaron las líneas de producción durante el mes.

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