El intendente capitalino compartió tribuna con Axel Kicillof en La Plata mientras el gobernador asistió al homenaje a De la Sota organizado por Natalia de la Sota. Movimientos que abren interrogantes sobre la estrategia del cordobesismo.
Las dinámicas del peronismo cordobés exhibieron dos gestos de peso político encaminados a reconfigurar la relación con el panperonismo no cordobesista. Por un lado, el intendente Daniel Passerini se mostró en La Plata junto al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en el marco del Congreso de Juventudes que organizó el jefe comunal Julio Alak. La foto entre el mandatario provincial más crítico de la Casa Rosada y el intendente de la capital cordobesa —quien desplegó duras críticas a la gestión de Javier Milei por los recortes a las provincias y la caída del empleo— generó lecturas de acercamiento, pese a que desde el Centro Cívico buscaron encuadrar el viaje en una agenda estrictamente institucional.
En paralelo, Martín Llaryora compartió una misa en la parroquia de barrio Altamira junto a la diputada nacional Natalia de la Sota, a ocho años del fallecimiento de José Manuel de la Sota. La reaparición pública conjunta marca un punto de inflexión tras el distanciamiento registrado en los comicios de 2025, cuando la legisladora compitió por fuera de la estructura oficialista. Con la mira puesta en el armado electoral para retener la gobernación, el gesto abre la discusión sobre cómo se reinsertará el delasotismo en la estrategia del oficialismo provincial.

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