La calificadora elevó la nota crediticia soberana de Caa1 a B3 tras verificar la reducción del riesgo de default, la continuidad del superávit fiscal y la baja de la inflación. La agencia destacó la acumulación de reservas y los proyectos por más de US$ 141.000 millones bajo el régimen del RIGI.
En un espaldarazo clave para la estrategia macroeconómica del Gobierno nacional, la agencia de calificación de riesgo Moody’s elevó la nota de la deuda soberana argentina de Caa1 a B3, modificando además la perspectiva del país de estable a positiva. La decisión, que abarca tanto los compromisos en moneda local como en extranjera, obedeció a una reducción significativa del riesgo de default y al avance hacia una estabilización macroeconómica más sólida y sostenible. Con este movimiento, la firma estadounidense alinea su diagnóstico con el de S&P y Fitch en el escalón de B-, una convergencia que abre las puertas al ingreso de fondos institucionales internacionales que exigen la validación cruzada de las principales agencias globales.
Entre los pilares fundamentadores del informe, Moody’s ubicó al superávit fiscal sostenido como el ancla central del programa económico, destacando la eliminación del financiamiento monetario al Tesoro y la desaceleración de la inflación. Asimismo, la calificadora ponderó el desempeño del Banco Central, que acumuló compras por más de US$ 11.000 millones en lo que va del año sin generar tensiones sobre el tipo de cambio. En el plano de la actividad productiva, la agencia proyectó un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 3,4% para 2026 y del 3,5% para 2027, impulsado por las reformas estructurales en el mercado laboral y la desregulación de sectores estratégicos.
El frente externo constituyó el segundo motor detrás de la mejora crediticia. La agencia remarcó el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el cual catalizó una cartera de proyectos por US$ 141.700 millones (alrededor del 20% del PBI), con más de US$ 45.000 millones ya en fase de ejecución concentrados en energía y minería. Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s, señaló que este ingreso de divisas genuinas reduce sustancialmente los riesgos de balance de pagos y alivia los vencimientos de deuda a corto plazo, abaratando el costo de financiamiento para el Estado, las provincias y el sector privado.
A pesar del optimismo, la calificadora advirtió que los colchones de reservas externas continúan siendo relativamente débiles, por lo que la economía aún precisa consolidar el proceso de ajuste antes de enfrentar potenciales shocks. De cara al escenario electoral de 2027, Moody’s planteó que un eventual giro hacia políticas más intervencionistas representaría un riesgo para la acumulación de reservas y la llegada de inversiones. No obstante, concluyó que la brecha de opciones políticas se redujo en comparación con ciclos anteriores, aumentando la probabilidad de que se mantenga la continuidad en el rumbo económico actual.

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