13 octubre, 2026

La paradoja del freno inflacionario: el desempleo pasa a ser el principal temor del electorado

El último relevamiento de la consultora Management & Fit evidencia un desplazamiento en la agenda de demandas sociales en la Argentina: el desempleo escaló al 19,8% de las menciones y superó al aumento de precios y tarifas (18,9%). A nivel microeconómico, casi el 70% de los encuestados reporta dificultades financieras individuales, configurando un escenario de creciente deterioro en la percepción social y en las expectativas a futuro.

Los datos del informe nacional de septiembre de 2026 muestran una reconfiguración de las tensiones macro y microeconómicas en la opinión pública. La desocupación experimentó un incremento de 2,2 puntos porcentuales respecto a julio, posicionándose en el primer lugar del ranking de preocupaciones nacionales por encima de la inflación, que cedió 3,5 puntos. El listado de prioridades del electorado se completa con la corrupción (15,9%), la inseguridad (13,7%) y la pobreza (13,5%), reflejando que la estabilidad de precios ya no resulta suficiente para contener el descontento social ante la fragilidad del mercado laboral.

En la esfera personal, las problemáticas económicas representan el 69,1% de las respuestas. La «dificultad para llegar a fin de mes» lidera las inquietudes individuales con el 22,0%, seguida por los «bajos ingresos» (17,2%), el desempleo (9,4%), el acceso a la vivienda (7,4%) y el temor a perder el puesto de trabajo (4,5%). En conjunto, más de la mitad de los hogares (52,4%) manifiesta no cubrir sus gastos corrientes con sus ingresos familiares, mientras que apenas un 11,8% señala capacidad de ahorro y un 33,5% llega justo sin margen de maniobra.

El análisis socio-demográfico expone un sesgo en la evaluación del rumbo económico: el impacto presupuestario y el pesimismo sobre el futuro se profundizan entre las mujeres, las personas mayores de 40 años y los sectores de menor nivel educativo. Con una evaluación negativa de la situación actual que asciende al 56,7% y expectativas desfavorables a un año del 46,4%, la brecha de género y la pérdida de ingresos continúan marcando el pulso de la percepción social sobre el programa económico.