programa de Facilidades Extendidas ($EFF$) con la Argentina, una decisión que destraba el envío inmediato de USD 1.000 millones. Si bien la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, elogió la consolidación de las reformas estructurales y la senda de desinflación alcanzada tras la volatilidad de finales de 2025, el board advirtió que la ejecución del plan fue dispar en el último tramo del año pasado y remarcó que las vulnerabilidades financieras del país todavía persisten.
El principal desvío técnico validado por el Fondo radicó en el incumplimiento de la meta de Reservas Internacionales Netas ($RIN$) de diciembre pasado. Sin embargo, el organismo aplicó dispensas operativas (waivers) debido al drástico giro que dio el Banco Central de la República Argentina ($BCRA$) desde enero. La autoridad monetaria logró encadenar 92 jornadas consecutivas de compras en el mercado de cambios, acumulando más de USD 8.800 millones en lo que va del año y elevando las reservas brutas por sobre los USD 46.751 millones. Frente a esta dinámica, el FMI instó al equipo económico que lidera el ministro Luis Caputo a acelerar el ritmo de compra de divisas para sobrepasar con comodidad la meta anual fijada en USD 8.000 millones.
Para este año, las proyecciones actualizadas por los técnicos del organismo multilateral dibujan un escenario de estabilización. El Fondo estima que el Producto Interno Buey (PIB) crecerá un 3,5%, con una tasa de desempleo que se ubicará en el 7,2%. En cuanto a los precios, prevén una inflación anual del 25%, sustentada por la continuidad del ancla fiscal, para la cual proyectan un superávit primario del 1,4% del PIB.
Más allá de los elogios a la desregulación económica y a las reformas laborales y fiscales, el board dejó asentado un pliego de advertencias muy concretas para garantizar la sustentabilidad del programa. En materia fiscal, demandó profundizar la baja de los subsidios energéticos y contener el gasto discrecional frente a las iniciativas de gasto que surgen del Congreso, calificando como «esenciales» las futuras reformas a los sistemas tributario y previsional. Al mismo tiempo, el organismo solicitó mantener una flexibilidad cambiaria continua y dotar de mayor transparencia a la política del Banco Central para mitigar la volatilidad de las tasas de interés, en un contexto donde preocupa la creciente morosidad en los créditos a familias y empresas.
La lupa institucional también se posó sobre las estadísticas oficiales. Tras la crisis en el Indec a comienzos de año por la postergación del cambio en la canasta de medición del IPC, el FMI exigió medidas explícitas para mejorar la calidad y la difusión de los datos de inflación. Finalmente, el Directorio remarcó de manera taxativa que reforzar el apoyo a los sectores más vulnerables y mitigar los costos del ajuste a corto plazo serán condiciones críticas y obligatorias para preservar el consenso social que requiere la viabilidad de todo el plan de reformas.

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