El Ejecutivo Nacional confirmó el envío al Congreso de un ambicioso proyecto de reforma electoral que busca eliminar de forma definitiva las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa, que ingresará por el Senado, incluye además la implementación de la «Ficha Limpia» y un giro radical hacia el financiamiento privado de las campañas políticas.
El anuncio del presidente Javier Milei desde el exterior marca el inicio de una discusión legislativa que promete tensionar los acuerdos en el Congreso. El núcleo de la propuesta se asienta en la premisa de reducir el gasto público eliminando las internas obligatorias, las cuales el oficialismo califica como una carga económica innecesaria para los ciudadanos. Sin embargo, para los partidos políticos de menor estructura y para las coaliciones opositoras, las PASO representan hoy el único mecanismo institucional para dirimir liderazgos internos sin depender de designaciones directas.
Los ejes de la «Ficha Limpia» y el financiamiento
Uno de los puntos que genera mayor consenso social, pero mayor debate técnico, es la incorporación de la «Ficha Limpia». Esta medida busca impedir que personas con condenas judiciales confirmadas puedan ser candidatos a cargos electivos, una demanda histórica de diversos sectores de la sociedad civil. En paralelo, la reforma plantea una «motosierra» al financiamiento público:
- Privatización de campañas: El Estado dejaría de aportar fondos para la impresión de boletas y propaganda, delegando la responsabilidad financiera en aportes privados y cuotas de afiliados.
- Impacto en partidos menores: La eliminación de los subsidios estatales pone en riesgo la participación de fuerzas políticas con menor capacidad de recaudación, lo que podría derivar en un sistema electoral más concentrado.
- Elecciones al Parlasur: El proyecto también prevé la suspensión de la elección directa de parlamentarios del Mercosur, otra medida orientada al ahorro fiscal.
El desafío en el Congreso y la vida vecinal
Para el vecino de a pie, la eliminación de las PASO significaría acudir menos veces a las urnas, pero también perder la instancia de participación donde el votante ayuda a definir las candidaturas de cada espacio. Políticamente, el Gobierno enfrenta un escenario complejo en el Senado, donde necesitará el apoyo de gobernadores y sectores del radicalismo y el PRO que ven en las primarias una herramienta de supervivencia territorial.
La discusión que comienza este jueves determinará si las próximas elecciones se rigen por un modelo de selección interna privada o si se mantiene el sistema de participación abierta vigente desde 2009.

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