28 agosto, 2026

El mapa del desempleo: el achicamiento del trabajo formal ya acumula 235 mil bajas bajo el actual modelo

La pérdida de puestos laborales registrados en el país expone un escenario crítico donde el cierre de firmas y las suspensiones marcan la pauta sectorial, configurando un esquema de reconversión que contrasta la caída de la producción fabril con el blindaje selectivo de las regiones hidrocarburíferas.

Los últimos indicadores oficiales señalan que solo durante el mes de abril se destruyeron 11.673 empleos formales, consolidando un retroceso acumulado de 235 mil puestos menos en lo que va de la administración de Javier Milei. Esta tendencia recesiva golpea con fuerza a 22 de las 24 jurisdicciones del territorio nacional, empujando la tasa de desocupación hacia un 7,8%. No obstante, diversos analistas privados advierten que el impacto real en el tejido social resulta sustancialmente mayor debido al fuerte fenómeno de la «uberización» laboral, donde el cuentapropismo precario de plataformas reemplaza al empleo genuino con aportes.

En el mapa federal, la excepción a la regla la constituyen Neuquén y Río Negro, provincias que mediante regulaciones locales logran blindar el mercado laboral de Vaca Muerta para priorizar la mano de obra nativa y desincentivar las migraciones internas. Por su parte, los sectores económicos de base primaria tradicionales, como el complejo agroexportador, muestran limitaciones estructurales para absorber mano de obra de forma directa, mientras que proyectos de gran envergadura como la minería en San Juan apenas consiguieron incorporar 150 nuevos operarios a lo largo de un año completo.

Este desplazamiento masivo de trabajadores hacia la informalidad y los servicios de reparto a destajo precariza los ingresos familiares y resiente de manera directa las arcas de la Anses y el Pami por la falta de contribuciones patronales. La drástica contracción del consumo y la recaudación fiscal abren interrogantes profundos sobre la sustentabilidad de la reforma económica a mediano plazo, en un contexto donde los sectores industriales medianos demandan esquemas de transición planificados frente a la apertura de los mercados.