Con la mira puesta en el horizonte electoral, el gobernador Martín Llaryora intensifica su alianza con Juan Schiaretti para blindar la provincia frente al PJ nacional y coordinar la agenda oficial. Paralelamente, la cumbre secreta con Luis Juez en CABA y los puentes con la Sociedad Rural de Jesús María exponen el pragmatismo del Panal para contener a los polos opositores y al electorado libertario.
A medida que se acercan los plazos para las definiciones electorales, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, aceleró una serie de movimientos tácticos destinados a fortalecer el proyecto de poder del oficialismo provincial. Tras una reunión clave en el Centro Cívico, la conducción del Panal acordó reordenar sus filas exhibiendo una unidad irrestricta con Juan Schiaretti, en un intento por ratificar la identidad «cordobesista» y bloquear cualquier posible interferencia de la estructura del PJ nacional. La estrategia, que contempla apariciones públicas compartidas en la inauguración del parque del Centro Cívico y eventos vinculados a la agenda papal o el Rally provincial, busca consolidar al actual diputado nacional como el pilar «anti K» del espacio y posicionarlo de cara a la contienda por el Senado.
En el plano de la oposición institucional, la reunión mano a mano mantenida con Luis Juez en Buenos Aires dejó en evidencia la centralidad que el Ejecutivo le otorga al senador del Frente Cívico. Mientras en el Panal encuadran el contacto dentro de una agenda de diálogo sobre gobernabilidad y la situación del Tribunal de Cuentas provincial, en el juecismo interpretan la cumbre como un reconocimiento de la persistencia de Juez como el principal polo opositor de la provincia frente a figuras en ascenso de La Libertad Avanza como Gabriel Bornoroni. Este cruce de gestos muestra la intención del oficialismo de contener a sus adversarios tradicionales para evitar sorpresas en el cronograma electoral.
Asimismo, la gestión de Llaryora desplegó puentes directos hacia los sectores productivos clave de la región. Durante un encuentro a libro abierto de dos horas con la conducción de la Sociedad Rural de Jesús María, el gobernador y su gabinete de Infraestructura y Bioagroindustria abordaron las tensiones provocadas por el estado de las rutas y el esquema de retenciones nacionales. Al evitar la exposición en la apertura oficial de la exposición rural para eludir eventuales abucheos, Llaryora optó por una contención institucional previa, buscando neutralizar el avance del discurso libertario sobre las entidades agropecuarias y preservar el histórico respaldo del campo a la gobernabilidad cordobesa.

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