En medio de especulaciones sobre un eventual adelantamiento de las elecciones provinciales para marzo o abril, un encuentro reservado entre el gobernador y el senador nacional encendió las alarmas de la oposición. Mientras Juez, Bornoroni y De Loredo pujan por liderar una alianza unificada, el oficialismo busca fragmentar al frente opositor para asegurar la reelección.
A pocos meses de que se formalice el calendario electoral en la provincia de Córdoba, la política local atraviesa semanas de creciente expectativa e intensas negociaciones tras bambalinas. El gobernador Martín Llaryora, quien evalúa fijar la fecha de los comicios provinciales entre el último domingo de marzo y el primero de abril, sacudió la escena política al propiciar una reunión secreta con el senador nacional Luis Juez en Puerto Madero. Aunque desde ambos entornos se mantuvo un estricto hermetismo sobre los temas abordados —que abarcan desde las objeciones del Tribunal de Cuentas provincial hasta la coyuntura política nacional—, la filtración del encuentro generó suspicacias y movimientos tácticos dentro de todo el arco opositor.
La interna de la oposición cordobesa se debate entre la necesidad de estructurar una propuesta de unidad para desplazar al Partido Justicialista provincial y las ambiciones personales de sus tres principales referentes. Mientras Luis Juez mantiene sus aspiraciones a la gobernación respaldado por sondeos que alimentan un escenario de paridad, el referente libertario Gabriel Bornoroni busca consolidarse como el candidato oficial de La Libertad Avanza bajo el aval de la Casa Rosada y Karina Milei. Por su parte, el radical Rodrigo de Loredo avanza en la unificación del radicalismo cordobés con la pretensión de encabezar un frente amplio opositor, condición que complejiza las conversaciones con juecistas y libertarios.
En el Palacio de 6 de Julio y la Casa de Gobierno provincial, el oficialismo observa con optimismo las dificultades del arco opositor para sintetizar sus candidaturas en una sola lista. Las proyecciones del llaryorismo apuntan a que una fragmentación de la oferta opositora en tres o cuatro fórmulas competitivas garantizaría la continuidad del PJ en la provincia. Sin embargo, con un calendario que exige definiciones formales para finales de año, los contactos cruzados, las encuestas de opinión y las negociaciones reservas prometen intensificarse en las próximas semanas.

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