29 mayo, 2026

Norte incomunicado: Las razones detrás del paro en el Grupo FAM y el impacto en la vida cotidiana

Desde las primeras horas de este viernes 24 de abril, el norte de Córdoba enfrenta un nuevo bloqueo en su conectividad. El Grupo FAM (que integra a las empresas Fono Bus y ERSA) se encuentra bajo una medida de fuerza por tiempo indeterminado debido a la falta de pago de salarios. El conflicto, que afecta a corredores vitales como la Ruta 9 Norte y la Ruta 60, ha obligado a la Provincia a activar un plan de contingencia para evitar el aislamiento total de ciudades clave.

La parálisis de los interurbanos no responde a un capricho sindical, sino a un desequilibrio financiero que las empresas vienen denunciando desde principios de año. El eje del conflicto es el incumplimiento salarial: los trabajadores no han percibido la totalidad de sus haberes, mientras que las prestatarias aseguran que la tarifa actual, a pesar de los recientes aumentos, no llega a cubrir la escalada de los costos fijos, especialmente el gasoil y los repuestos.

Las causas: Un sistema al límite

Para entender por qué se llegó a este «apagón» del servicio, es necesario mirar los tres pilares de la crisis:

  • El fin del Fondo Compensador: La eliminación de los subsidios nacionales ha dejado a las provincias y a los usuarios sosteniendo la totalidad del sistema. En el caso del Grupo FAM, el volumen de kilómetros recorridos en el norte cordobés —donde las densidades poblacionales son menores— hace que el servicio sea menos rentable sin asistencia estatal.
  • Desfase Tarifario vs. Paritarias: La Asociación Obrera de la Industria del Transporte Automotor (AOITA) reclama que los acuerdos salariales firmados se cumplan de manera efectiva. Sin embargo, las empresas sostienen que la recaudación en ventanilla ha caído por la propia pérdida de poder adquisitivo del pasajero.
  • Plan de Contingencia Provincial: Ante la falta de diálogo, la Secretaría de Transporte de la Provincia ha tenido que autorizar a otras empresas de manera precaria para cubrir las rutas abandonadas por el Grupo FAM, intentando garantizar las frecuencias mínimas para trabajadores y estudiantes.

El impacto social: El costo de no poder viajar

Para el vecino de Jesús María, Colonia Caroya, Deán Funes o Totoral, el interurbano no es un lujo, es una necesidad básica. El impacto social de esta medida es profundo y se manifiesta en tres frentes críticos:

  1. La salud en riesgo: Cientos de personas del norte provincial dependen de estos colectivos para asistir a turnos médicos especializados en Córdoba Capital. El paro implica la pérdida de turnos que tardaron meses en conseguir.
  2. Impacto educativo: Estudiantes de nivel superior y docentes que viajan entre localidades ven interrumpida su regularidad, lo que aumenta la deserción o los costos extras al tener que buscar alternativas privadas de traslado.
  3. Economía de bolsillo: Al no haber colectivos, los vecinos se ven obligados a recurrir a sistemas de «comunidades de viaje» o transportes informales que duplican o triplican el costo de un pasaje regular, afectando salarios que ya están golpeados por la inflación.

Escenarios: Entre el subsidio y la tarifa

El análisis de fondo sugiere que la solución de parche —autorizar a otras empresas a cubrir las rutas— es insuficiente a largo plazo. Si no se logra un nuevo acuerdo que equilibre el costo real del kilómetro con la capacidad de pago del usuario del norte cordobés, el riesgo de «pueblos aislados» dejará de ser una amenaza para convertirse en una realidad permanente. La resolución del conflicto en el Grupo FAM será el termómetro para el resto del sistema interurbano provincial en este complejo 2026.