Un movimiento de protesta encabezado por estudiantes de secundaria sacude a Francia en reclamo por la falta de financiamiento en la educación, la escasez de docentes y el mal estado de los edificios escolares.
Desde finales de septiembre, estudiantes de liceos de todo el país han bloqueado establecimientos y tomado las calles en un conflicto que escaló a episodios de extrema violencia, dejando cientos de heridos entre manifestantes, docentes y efectivos policiales, además de miles de detenidos. Entre los principales reclamos figuran la falta de personal para cubrir ausencias prolongadas de profesores, el deterioro edilicio frente a las olas de calor y la extensión de las jornadas escolares hasta las 18:00 horas. Asimismo, los alumnos expresan un profundo rechazo hacia Parcoursup, la plataforma digital estatal de asignación de plazas universitarias, a la que cuestionan por su falta de transparencia y la intensa presión competitiva que genera sobre los egresados.
A pesar de que los indicadores de la OCDE muestran que el gasto por alumno en la educación secundaria francesa se ubica por encima de la media de la Unión Europea, el conflicto actual se alimenta de una arraigada tradición de protesta estudiantil en el país. Los manifestantes buscan emular históricos levantamientos —como los de 1990, 1998 y 2006— en los que la movilización callejera logró forzar desembolsos presupuestarios o la derogación de leyes nacionales. La tensión se agrava en un contexto de marcada fragilidad política para el gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu y del presidente Emmanuel Macron, aunque las severas restricciones fiscales y el elevado déficit público reducen el margen de respuesta oficial ante las demandas del sector.

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