Según datos del Centro de Estudios de la UIA, el nivel de incumplimiento crediticio en el sector productivo saltó de 0,7% a 3,8% entre fines de 2024 y mediados de 2026. La combinación de altas tasas de interés, contracción del consumo interno, suba de costos dolarizados y aumento de importaciones arrastró a la mora a más de 4.200 compañías industriales, de las cuales el 80% mantenía un comportamiento de pago regular hasta 2024.
En paralelo al estallido de la mora en los préstamos de consumo familiar y de las plataformas fintech, la morosidad en el sector industrial argentino registró una drástica aceleración durante el último año y medio. Un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) precisó que la tasa de irregularidad en las empresas manufactureras trepó del 0,7% registrado en diciembre de 2024 al 3,8% en junio de 2026. Este incremento quintuplicó el nivel de incumplimiento fabril, afectando directamente a 4.231 firmas que representan el 12% del total de las compañías industriales con endeudamiento bancario activo.
El origen de esta crisis crediticia responde a una dinámica de compresión financiera iniciada a mediados de 2025, cuando el incremento en las tasas de interés —que alcanzaron picos del 190% en adelantos en cuenta corriente para personas jurídicas— encareció drásticamente el financiamiento del capital de trabajo. La posterior persistencia de tasas elevadas en un contexto de caída sostenida de la demanda interna, encarecimiento de costos fijos en dólares y mayor apertura a bienes finales importados redujo los márgenes operativos de las pymes, volviendo impagables los compromisos contraídos durante la fase de expansión del crédito previa.
En el marco del Día de la Industria, el economista Diego Coatz, socio fundador de la consultora I+D y exdirector ejecutivo de la UIA, analizó que el fenómeno amenaza con desatar un proceso de «destrucción regresiva» en la estructura productiva. Coatz advirtió que la política macroeconómica orientada al control del tipo de cambio mediante altos encajes bancarios contrae la liquidez del sistema financiero y desincentiva la concesión de nuevo crédito. Para contrarrestar la pérdida de empleos formales —estimada en 90.000 puestos directos y 40.000 indirectos desde mediados de 2023—, el especialista sugirió flexibilizar los encajes e implementar esquemas de apalancamiento mediante fondos como el FOGAR (que dispone de U$S 1.500 millones) para reducir el riesgo crediticio que asumen las entidades bancarias.
Asimismo, el diagnóstico del sector privado enfatiza el «efecto sándwich» que ahoga la rentabilidad industrial: entre 2024 y 2026, los precios de salida de fábrica aumentaron un promedio de 145%, mientras que el Índice de Precios al Consumidor ascendió al 240% y los servicios regulados superaron el 400%. Ante esta distorsión de precios relativos, desde el ámbito fabril reclaman un replanteo de la política productiva e incentivos dirigidos a integrar el ecosistema de proveedores locales con los sectores extractivos dinámicos, como la minería y el yacimiento Vaca Muerta, con el fin de evitar un mayor cierre de plantas y un deterioro generalizado del empleo formal.

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