Un estudio del IARAF confirma que Córdoba logró un incremento real del 6,6% en su recaudación acumulada a mayo frente a 2023. La fuerte actualización del Automotor e Inmobiliario amortiguó la menor actividad económica en un mapa provincial donde 18 distritos siguen en terreno negativo.
En un contexto nacional signado por la contracción de los recursos públicos y la parálisis del consumo masivo, la provincia de Córdoba se ha posicionado como una de las pocas excepciones en el mapa fiscal del país. De acuerdo con un relevamiento elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la provincia gobernada por Martín Llaryora logró un crecimiento real del 6,6% en su recaudación tributaria propia acumulada hasta mayo de 2026 en comparación con el mismo período de 2023. El resultado le permitió ubicarse en el tercer lugar del podio nacional —detrás de Neuquén (+21,9%) y Río Negro (+18,6%)— dentro de un acotado grupo de apenas seis jurisdicciones que lograron superar los registros previos a la recesión.
La performance de Córdoba contrasta severamente con la media subnacional, que registra un hundimiento del 7,8% en términos reales. El «milagro recaudatorio» del Centro Cívico no provino, sin embargo, de una mayor actividad comercial, sino de una agresiva reestructuración de los tributos patrimoniales. El impuesto Automotor fue el motor del esquema al exhibir un salto real del 17,8% entre 2023 y 2026, convirtiendo a Córdoba en una de las tres provincias de mejor desempeño en este rubro junto a Entre Ríos y Santa Fe. A esto se sumaron incrementos por encima de la inflación en las escalas del impuesto Inmobiliario y del impuesto de Sellos.
Esta fuerte actualización sobre los bienes patrimoniales permitió contrarrestar la debilidad estructural de Ingresos Brutos (IIBB), tributo directamente vinculado al nivel de ventas y responsable de explicar cerca del 76% de la recaudación tributaria propia cordobesa. Aunque IIBB registró una leve contracción en términos reales respecto de 2023, la caída local fue sensiblemente más moderada que la observada en el resto del país, donde el freno del comercio afectó las arcas de 22 distritos. De esta manera, el fisco provincial logró recomponer sus ingresos tras un 2024 contractivo, estabilizando sus números durante la primera mitad del año corriente.
El contraste regional vuelve a poner de manifiesto la heterogeneidad del federalismo fiscal argentino. Mientras provincias con fuerte impronta hidrocarburífera (Neuquén y Río Negro) y productiva diversificada (Córdoba y Santa Fe) lograron mantenerse en terreno positivo, otras jurisdicciones sufrieron desplomes drásticos en sus ingresos propios desde 2023, destacándose Misiones (-29,8%), Formosa (-21,9%) y Chaco (-21%). A pesar del alivio que representan estos números para el presupuesto provincial de Córdoba, analistas privados advierten que este ajuste sobre la carga patrimonial no se tradujo en una percepción de alivio tributario para los consumidores finales ni para las pymes locales.

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