Un monitor de la Fundación Fundar revela que 23 de las 24 provincias registran menos firmas que el año pasado. El cierre de plantas tradicionales de consumo masivo contrasta con los anuncios de megaproyectos en minería, energía y agroindustria bajo el régimen del RIGI.
La crisis del sector privado no extractivo en Argentina sumó un nuevo capítulo de contracción estructural. De acuerdo con el último Monitor Mensual de Empresas elaborado por la Fundación Fundar, el stock de firmas registradas en el país volvió a achicarse en abril de 2026, con la desaparición de 1.814 empresas respecto de marzo (una baja mensual del 0,37%). Con este indicador, el universo corporativo local encadena 15 meses consecutivos de retroceso en la medición mensual y 26 meses de caída interanual. El dato más contundente de la investigación expone la velocidad del proceso: desde noviembre de 2023, coincidiendo con el inicio de la gestión presidencial de Javier Milei, desaparecieron 28.262 empresas, lo que equivale a una destrucción neta del 5,5% del tejido productivo existente en ese momento. Se trata de la mayor contracción para los primeros 29 meses de un mandato desde que el Estado cuenta con registros comparables.
La base total de empresas activas en la economía argentina quedó en 484.095 unidades, una cifra que aleja al país del máximo histórico de 540.000 firmas registrado en 2012 y profundiza un escenario de fuerte concentración. Según Fundar, la caída es transversal al sistema económico: 11 de los 18 sectores productivos redujeron su cantidad de operadores durante el mes, liderados por el desplome en los rubros de alojamiento y gastronomía, comercio, salud, servicios personales e industria manufacturera. Solo el sector de la construcción ensayó un leve repunte mensual, insuficiente aún para compensar el arrastre negativo de los últimos dos años.
La distribución territorial ratifica el carácter federal de la recesión. En la comparación interanual, 23 de las 24 provincias argentinas registran menos empresas operativas. En el caso de la provincia de Córdoba, el stock de firmas cayó 0,30% mensual y acumula un retroceso del 6,46% desde el cambio de administración nacional. Las mayores caídas acumuladas se concentran en La Rioja, Catamarca y Chaco, mientras que Tucumán operó como la única excepción con un saldo levemente positivo en el último período relevado.
Para ilustrar este proceso de desindustrialización, el monitor detalla casos de alto impacto en el empleo urbano. En el sector metalmecánico cordobés, la firma Metalfor despidió a 35 trabajadores en Noetinger tras solicitar un Procedimiento Preventivo de Crisis y trabajar al 50% de su capacidad, mientras que la fábrica de autopartes Crucianelli SRL concretó el cierre definitivo de su planta en la misma provincia. A estas quiebras se suman el cese de operaciones de la emblemática fabricante de calzado Grupo Dass en Misiones —que abastecía a Nike y Adidas—, los concursos preventivos de firmas masivas como Brogas y Frutafiel, y severos recortes de personal en Expreso Brío y la textil Fisipa.
Como contrapartida de la extinción de las pymes orientadas al mercado interno, el informe de Fundar identifica una marcada dualidad económica: la continuidad de inversiones de gran escala en sectores transables y extractivos. Entre los proyectos que logran avanzar al margen de la recesión urbana destacan el ingreso al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) del megaproyecto de cobre Vicuña en San Juan, el desarrollo del reactor nuclear modular de Meitner Energy y la futura planta de molienda multisemillas de Louis Dreyfus Company en Bahía Blanca. Esta dinámica consolida un modelo económico de dos velocidades, donde el auge de las divisas mineras y energéticas convive con la parálisis y el cierre del comercio y la industria tradicional.

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