13 octubre, 2026

Entre la atracción de capitales y la tensión agrícola: el balance de la Argentina Week en París

El presidente Javier Milei lideró una comitiva integrada por más de una decena de gobernadores y empresarios para presentar proyectos en minerales críticos, Vaca Muerta e infraestructura ante el mercado europeo. Mientras el interés francés se enfoca en la transición energética y los recursos estratégicos, las resistencias de su sector agropecuario continúan frenando el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.

La celebración de la Argentina Week en París, desarrollada entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, consolidó la estrategia de diplomacia comercial del Poder Ejecutivo orientada a la captación de inversiones extranjeras directas en sectores clave. Acompañado por un nutrido grupo de gobernadores provinciales, el presidente Javier Milei presentó las oportunidades que ofrecen los yacimientos de litio en el Norte argentino, la cuenca no convencional de Vaca Muerta y diversos proyectos de gas natural licuado (GNL) e infraestructura de transporte. La presencia conjunta de la Casa Rosada y las administraciones subnacionales buscó transmitir una señal de estabilidad jurídica y consenso político territorial ante el empresariado galo.

El evento puso de manifiesto el creciente interés de las potencias europeas por asegurar el suministro de minerales críticos y fuentes de energía en un contexto geopolítico altamente competitivo, disputado activamente por Estados Unidos y China. Para el capital francés, el acceso a las reservas de litio, tierras raras e hidrocarburos argentinos representa una oportunidad de abastecimiento a largo plazo. Sin embargo, el contrapunto estructural de la relación bilateral sigue residiendo en el ámbito agroalimentario, donde los sectores productores de Francia han ejercido una constante presión política sobre su gobierno —reflejada en el voto en contra del acuerdo UE-Mercosur en enero de 2026— para proteger a sus mercados locales de la competencia sudamericana.

La gira por la capital francesa concluye dejando una doble lectura para la política exterior y económica de Argentina. Por un lado, se ratifica la viabilidad de atraer inversiones de gran escala mediante esquemas promocionales dirigidos a sectores extractivos y energéticos de alta rentabilidad. Por el otro, el proteccionismo agrícola europeo se mantiene como un escollo persistente para la diversificación y ampliación de las exportaciones tradicionales del bloque regional, delimitando el alcance de los entendimientos al terreno de los insumos estratégicos.