13 octubre, 2026

Mercado japonés para la carne argentina: un hito de reputación con foco en cortes de alto valor

Japón oficializó el acuerdo de condiciones sanitarias que habilita la importación de carne bovina deshuesada y madurada proveniente de la zona libre de aftosa con vacunación. El hito comercial, negociado durante años, revaloriza la cadena cárnica en el exterior y genera especial expectativa sobre la exportación de lengua, un insumo de alta demanda gastronómica en el país asiático.

La decisión del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) de abrir su mercado a los productos ganaderos originados al norte del Río Colorado representa un salto cualitativo para la inserción internacional de la carne argentina. Tras haber admitido desde 2018 únicamente despachos de la Patagonia (región libre de aftosa sin vacunación), las autoridades niponas concluyeron que los procesos de maduración y desosado aplicados en la zona con vacunación ofrecen garantías sanitarias suficientes. El entendimiento alcanza a 18 provincias donde se concentra el grueso del rodeo nacional y abre la vía a un mercado de más de u$s3.000 millones anuales en importaciones cárnicas de alta calidad.

A pesar del impacto simbólico e institucional, los analistas del sector estiman que los volúmenes de exportación mantendrán una escala acotada en el corto plazo, proyectando envíos cercanos a las 6.000 toneladas anuales (alrededor del 1% del consumo de importación japonés). Esta limitación responde a barreras arancelarias del 38,5% —frente a los acuerdos preferenciales que benefician a competidores como Estados Unidos o Australia— y a las rigurosas auditorías de habilitación a frigoríficos, cuyo inicio precederá a los primeros despachos previstos para el primer trimestre de 2027. La mayor tracción inicial se concentrará en cortes específicos como la lengua de vaca, un bien altamente cotizado en la gastronomía japonesa pero tradicionalmente de valor relativo en el mercado local.

El anuncio profundiza la bifurcación que atraviesa la industria ganadera argentina: mientras los frigoríficos con licencias de exportación capturan mejores márgenes en divisas de mercados como la Unión Europea, Estados Unidos y Asia, las plantas volcadas al consumo doméstico lidian con el resentimiento del poder adquisitivo. Además, el interés externo sobre la lengua proyecta probables tensiones de precios sobre el mostrador local de cara a las festividades de fin de año, cuando se incrementa la demanda tradicional de este corte en el país.