El indicador de JP Morgan escaló hasta los 642 puntos básicos tras sumar doce jornadas consecutivas en alza. El freno en la acumulación de reservas, la firmeza de las tasas internacionales y la incertidumbre local castigaron las acciones de empresas argentinas en Nueva York con bajas de hasta el 6%.
Las pizarras financieras volvieron a reflejar un marcado deterioro en el valor de la deuda y la renta variable argentina. El riesgo país hilvanó su duodécima rueda consecutiva de incrementos al avanzar 33 unidades y posicionarse en 642 puntos básicos, registrando su cota más elevada desde diciembre de 2025. El deterioro de las cotizaciones soberanas obedece a un escenario de menor liquidez internacional —impactado por la persistencia de tasas elevadas en Estados Unidos— sumado a la desaceleración en el ritmo de compra de divisas por parte del Banco Central para recomponer las reservas internacionales.
El sesgo vendedor se trasladó con fuerza hacia las acciones de empresas locales que cotizan en Wall Street (ADRs), las cuales sufrieron caídas que bordearon el 6%, réplica que también afectó la performance del índice S&P Merval en la plaza doméstica. En el mercado cambiario, si bien el dólar oficial operado en el Banco Nación tocó un nuevo techo nominal de $1.550 a mitad de la jornada, la demanda encontró resistencia permitiendo un leve repliegue hacia los $1.545 sobre la hora de cierre, igualando el registro del viernes previo.
El comportamiento cauteloso de los inversores evidencia los límites que enfrenta la macroeconomía para perforar el piso de los spreads soberanos sin un flujo constante de dólares frescos ni certidumbre sobre el vencimiento de los compromisos externos del año próximo. Mientras el Gobierno busca estabilizar la masa monetaria y la inflación, los mercados financieros exigen mayores garantías sobre la acumulación de reservas netas para habilitar el retorno de Argentina a los mercados de crédito voluntario.

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