Según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el Producto Bruto Agroindustrial crecerá un 5,9% y la recaudación fiscal alcanzará los U$S 15.037 millones. Pese al impulso de la soja y el maíz, el sector advierte por el riesgo climático, la chicharrita y la incertidumbre geopolítica.
En el marco del lanzamiento de la campaña gruesa 2026/27, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires presentó sus proyecciones para los seis principales cultivos de la Argentina, anticipando un potencial récord de producción de 157,9 millones de toneladas y un incremento interanual del 6,9% en las exportaciones agroindustriales, las cuales rozarían los U$S 41.497 millones. Con una superficie sembrada estimada en 37,02 millones de hectáreas (+0,2%), el Producto Bruto Agroindustrial se elevaría a U$S 54.297 millones (+5,9%), mientras que el aporte a las arcas públicas mediante derechos de exportación y tributos asociados ascendería a U$S 15.037 millones.
El comportamiento por cultivo muestra un marcado repunte en la soja, con una previsión de 53,6 millones de toneladas (+7%), y en el maíz, que alcanzaría las 66 millones de toneladas (+3,1%) a pesar de los condicionamientos que plantea la plaga de la chicharrita. En contraste, el trigo retrocedería un 15,8% hasta los 23,4 millones de toneladas —ubicándose aun así como el segundo volumen histórico—, y la cebada caería un 7,4%. Desde la entidad bursátil, su gerente general, Ramiro Costa, enfatizó que cerca de dos tercios del mayor ingreso de divisas responderán a una mejora en los precios internacionales y un tercio al volumen físico comercializado, sosteniendo que «la producción se afirma, pero su valor económico crece».
Durante el encuentro, tanto el titular de la Bolsa de Cereales, Ricardo Marra, como el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, destacaron el impacto positivo del esquema de reducción gradual de retenciones. Sin embargo, la cúpula técnica del sector advirtió que la concreción de este escenario óptimo estará supeditada a las variables climáticas de los próximos meses, los costos de fletes y fertilizantes influenciados por la inestabilidad en Medio Oriente, y la urgente necesidad de resolver cuellos de botella en infraestructura, financiamiento y simplificación regulatoria.

Más historias
La estrategia del dólar de Milei: un blindaje de divisas para contener la corrida cambiaria
Apertura comercial y costos locales: Stellantis evalúa la continuidad de sus plantas en la Argentina
Endeudamiento familiar y morosidad: el financiamiento del consumo corriente ante la presión presupuestaria