13 octubre, 2026

Estrategia en Córdoba: Llaryora activa la ingeniería electoral del cordobesismo de cara a la contienda provincial

Con la potestad de fijar la fecha de las elecciones entre marzo y abril, el Gobernador articula contenciones al peronismo de Natalia de la Sota, refuerza la conducción compartida con Schiaretti y monitorea los movimientos de La Libertad Avanza y la oposición.

De cara al calendario electoral que definirá la gobernación de Córdoba en el primer tramo del año próximo, el oficialismo provincial comenzó a desplegar su arquitectura política bajo la conducción de Martín Llaryora. La ventaja táctica de disponer de la lapicera para fijar la fecha de los comicios —con la ventana enfocada entre la última semana de marzo y la primera de abril— le permite al Ejecutivo planificar las alianzas territoriales y neutralizar potenciales riesgos de fuga de votos. En el Centro Cívico, la prioridad pasa por consolidar una coalición amplia de gestión y evitar episodios de desgaste en la administración pública tras casos judiciales e institucionales de impacto local.

En el plano interno, Llaryora busca garantizar la unidad del peronismo cordobés mediante dos movimientos clave. Por un lado, tendió puentes hacia Natalia de la Sota para evitar que una eventual propuesta electoral independiente retenga el voto peronista no alineado que cosechó en 2025. Por otro lado, reafirma una cohabitación táctica con Juan Schiaretti, cuya imagen positiva y peso sobre la estructura partidaria lo posicionan como una figura de arbitraje indispensable en el armado de listas. Bajo el modelo aplicado en distritos como Marcos Juárez, el llaryorismo apuesta a la transversalidad política y al pragmatismo de gestión, presentando a Córdoba como un espacio de gobernabilidad previsible frente a las tensiones nacionales.

Mientras tanto, el arco opositor monitorea la macroeconomía y las definiciones operativas de la Casa Rosada. La Libertad Avanza, bajo los planteos de la dirigencia nacional encabezada por Lule Menem, supedita la conformación de una lista pura o de alianzas con sectores como el juecismo al nivel de competitividad que mantenga el gobierno nacional hacia febrero. Frente a este escenario fragmentado, el oficialismo provincial busca reafirmar su perfil autonomista y de defensa del aparato productivo para renovar el consenso electoral en la provincia.