Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reveló una contracción del 4,4% en el empleo privado entre noviembre de 2023 y junio de 2026. La industria y la construcción encabezan el deterioro en un mercado laboral golpeado por la caída de las pymes y la reestructuración de grandes empresas.
El mapa del empleo registrado en la Argentina muestra un profundo proceso de contracción estructural. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, el volumen de trabajadores formales contratados en unidades productivas pasó de 9,85 millones a 9,42 millones, lo que representa la destrucción neta de 434.126 puestos de trabajo y un retroceso del 4,4% en el universo laboral cubierto por aseguradoras de riesgos del trabajo. Si a este indicador se suma la caída registrada en el personal de casas particulares —que recortó 28.651 puestos por el ajuste en los ingresos de los hogares—, la pérdida total de empleo blanco asciende a 461.877 plazas en un lapso de 31 meses.
El impacto de esta sangría afecta de forma desigual a la estructura productiva. En términos absolutos, la industria manufacturera encabezó la destrucción de puestos con 105.136 bajas (-8,7%), seguida por la construcción, que perdió 81.266 empleos y sufrió la mayor contracción porcentual del sistema, con un desplome del 17% motivado por el parate de la obra pública y el encarecimiento de insumos. El podio del deterioro lo completan los servicios de transporte y almacenamiento (-74.172 empleos) y la administración pública (-66.649). En el extremo opuesto, apenas tres sectores mostraron variaciones positivas: el agro y la pesca (+6,6%), los servicios de salud (+3,8%) y la minería junto a las canteras (+3,7%), actividades primarias y extractivas que no alcanzaron a compensar el freno de los sectores urbano-industriales.
Paralelamente, el estudio expone un grave proceso de mortandad empresarial que afecta la capacidad instalada del país. En el período analizado se dio de baja a 31.342 empleadores registrados (-6,1%), concentrándose la pérdida de firmas casi en su totalidad (el 99,76%) en pymes de hasta 500 empleados. Sin embargo, la paradoja de esta crisis laboral radica en la escala del ajuste de personal: mientras las pymes absorbieron el golpe del cierre masivo de persianas, las grandes empresas de más de 500 trabajadores concentraron el 58,18% del total de despidos (252.584 puestos menos), evidenciando planes de reestructuración profunda en los principales grupos económicos de la industria y los servicios.

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