El bloque de Hacemos Unidos por Córdoba aceptó la dimisión de Ernesto Ramón Flores con el respaldo del juecismo y Encuentro Vecinal. El debate estuvo marcado por abstenciones y fuertes discusiones respecto a si correspondía tratar una expulsión directa por la vinculación de un exempleado del cuerpo con una causa de abuso infantil.
En una sesión atravesada por alta tensión política, la Legislatura de Córdoba aprobó por mayoría la renuncia del legislador Ernesto Ramón Flores, cuyo nombramiento e infraestructura parlamentaria quedaron bajo el foco tras la detención de un colaborador contratado en el marco de la investigación por grooming y abuso infantil en Villa de María del Río Seco. La votación se definió en el inicio del temario con el acompañamiento de los 33 legisladores de Hacemos Unidos por Córdoba, la aliada Karina Bruno, el Frente Cívico y Encuentro Vecinal. Por su parte, bancadas opositoras como la UCR y el PRO optaron por abstenerse al solicitar sin éxito el tratamiento preferencial de proyectos de expulsión directa por inhabilidad moral.
El debate parlamentario expuso diferencias procedimentales e institucionales entre los bloques. Mientras legisladores de la UCR y la izquierda reclamaron votar la exclusión del cuerpo para evitar otorgar una salida institucional ordenada, el jefe de la bancada oficialista, Facundo Torres, defendió la aceptación de la dimisión voluntaria para permitir el accionar de la Justicia, cuestionando el uso político del episodio por parte de sectores opositores. En paralelo, la jornada legislativa sumó otro eje de conflicto ante las iniciativas del oficialismo para repudiar los pedidos de juicio político promovidos por el radicalismo contra la vicegobernadora Myrian Prunotto, titular del Poder Legislativo provincial.

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