La ministra aseguró que el plan económico es inamovible. Sobre el polémico nombramiento del vocero Manuel Adorni, la funcionaria intentó humanizar el hecho para suavizar las críticas por los aumentos en la planta política.
Patricia Bullrich reafirmó en suelo cordobés la voluntad del Ejecutivo de no retroceder en las políticas de ajuste, asegurando que el camino trazado es la única opción para el país. Con un tono directo, la funcionaria nacional sostuvo que no habrá modificaciones en el programa fiscal. No obstante, esta postura de «tolerancia cero» al gasto estatal chocó con las consultas sobre los recientes beneficios otorgados a figuras del círculo íntimo del Gobierno.
Al ser consultada por el escándalo que rodea al ascenso de Manuel Adorni, quien pasó a tener rango y sueldo de secretario, Bullrich ensayó una defensa que sorprendió a los presentes al enfocarse en el impacto familiar del vocero por sobre la coherencia del discurso oficial. «Son cosas que duelen», manifestó, en lo que se interpretó como un intento de restarle peso político a una decisión que genera ruidos internos y externos por la disparidad entre los sacrificios exigidos a la ciudadanía y los beneficios en la alta esfera gubernamental.

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